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Cuando el presidente Bush estaba en plena campaña electoral en el Estado de Iowa en 1999, una de sus promesas fue la de solucionar el problema de inmigración en el país. Luego de casi ocho años, el Congreso americano se prepara nuevamente para debatir este proyecto de ley tan controversial con poca ayuda de parte del presidente. Si bien Bush ha dicho en todo momento que el apoya una reforma inmigratoria comprensiva, no ha puesto mucho esfuerzo en persuadir a sus colegas republicanos. Mas aun, en estos momentos en que la popularidad de Bush esta tan baja debido a la Guerra en Irak, es poco el impacto que el pueda tener.
De acuerdo a algunos analistas, el tremendo auge que ha habido en las recientes redadas de ICE es parte de una estrategia del gobierno para demostrar una visión balanceada de los componentes de una reforma inmigratoria. El primer componente es el de reforzar la seguridad nacional y hacer cumplir las leyes de inmigración, persiguiendo tanto a los trabajadores ilegales como a los empleadores que los contratan. Al ver los resultados abrumadores de estas redadas, es probable que la facción anti-inmigrante del país vea que es necesario hallar un balance a través de los otros dos componentes: la creación de un programa de trabajadores temporales; y el hallar un camino para la legalización de los 12 millones de ilegales que residen en los EEUU.
Tenemos entendido que si los congresistas no pueden llegar a un consenso antes del mes de Agosto de este año, cualquier chance de una reforma inmigratoria comprensiva pasará al olvido.
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