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Muro Maldito 5 Febrero, 2007
Debo a la generosidad de Jaime y Patricia de Althaus un gran regalo de cumpleaños: el libro "La tierra es plana" de Thomas L. Friedman (periodista de The New York Times y ganador de tres premios Pulitzer; es decir, dos más que Andrés Oppenheimer), un apasionante repaso liberal de la globalización y sus consecuencias.

Friedman explica el título de su obra recordando que el mundo moderno carece de perspectivas etnocentristas a la búsqueda de rutas geográficas que demuestren su redondez, como fue el caso de Cristóbal Colón en el medioevo. Hoy la competencia capitalista ha nivelado el terreno y hace, por ejemplo, que la India le dispute a los Estados Unidos la primacía del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico. En este sentido, el globo se "aplanó".

¿Qué fuerzas contribuyeron a ello? La primera, sin duda, la caída del Muro de Berlín, cuyo 17° aniversario conmemoraremos este jueves 9 de noviembre. Uno de los acontecimientos más relevantes del último cuarto de siglo que simboliza el inicio de un periodo de libertad para varias naciones europeas, antes sometidas a la égida soviética.

El Muro de Berlín no sólo representó el límite gendarme impuesto por el totalitarismo comunista a una parte de la Alemania devastada material y moralmente por la guerra nazi. Significó también la expresión de un vergonzoso contrasentido a una Europa que entonces ya caminaba hacia la integración continental, gracias al impulso visionario del ministro francés Robert Schuman.

Dos presidentes de los Estados Unidos atacaron la raigambre indigna del muro desde sus orillas occidentales: primero John Kennedy, el año 1963, proclamándose berlinés ante los propios. Y luego Ronald Reagan el año 1987, señalando que "cada hombre es un berlinés contemplando una herida" y demandando al jerarca ruso Mijail Gorbachov derribarlo.

Es por todo ello que lacera el mínimo sentido común la firma estampada por George W. Bush a la ley que manda levantar un muro de contención a los inmigrantes latinos en la frontera con México. Muro que tiene un presupuesto de 7 mil millones de dólares y – al decir de Mario Vargas Llosa – sólo busca atender el apetito de triunfo de los republicanos en las elecciones legislativas del martes 7 de noviembre.

Ojalá ese día caiga un muro del repudio sobre la testa de Bush hijo y sus adláteres partidarios que fletaron este nuevo insulto a la condición humana.
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