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             Columnistas
LUCHO POR EL PUEBLO 01 Junio, 2007
Nunca dejarán de sorprenderme las paradojas que encierra la vida política y el frágil desenvolvimiento de sus actores en el mundo de las percepciones colectivas. Esto a propósito del buen desempeño que ahora se le atribuye al ministro del Interior, Luis Alva Castro, en la solución del problema del mercado de Santa Anita.

Al asumir sus tareas en el Ejecutivo el pasado 26 de febrero, Alva Castro fue objeto de un feroz embate mediático y político. Algunos pusieron reparos a su condición de antiguo militante del partido de Haya de la Torre (llegó a decirse que era el inicio del "copamiento" aprista de las principales funciones públicas).

Otros lo recordaban como uno de los principales responsables de la hiperinflación desatada en la primera administración de Alan García. No faltaron quienes – como el caso del actual presidente del IEP, Carlos Iván Degregori – lo acusaban de "hacerse el muertito" frente a los problemas sociales porque no sabía hacer otra cosa.

Hoy Alva Castro recibe un reconocimiento casi unánime por su gran perspicacia para dirigir un operativo altamente sensible como fue el desalojo de casi 5 mil invasores del mercado, el cual no ha tenido costo en vidas humanas. También porque ha reafirmado la confianza en la capacidad operativa de nuestra policía, desprovista de armas de fuego para cumplir su cometido.

¿Qué podría manifestarse hoy entonces de Alva Castro, si aplicamos el principio de negación a lo dicho por sus críticos de hace tres meses? Primero, que su experiencia política ha sido un activo muy importante para asentarse en el despacho del Interior. Segundo, que su condición de aprista no choca con las normas de la eficacia, el tino y el éxito. Tercero, que en el Perú abundan los agoreros y los analistas de hígado gordo a los cuales debemos licuar en el anonimato (sugiero que Martín Tanaka vuelva a dirigir el IEP y saquen a Degregori por la puerta falsa).

"Por la gente del pueblo lucho yo" fue el slogan de Alva Castro en su fallida intención de llegar a la presidencia, en 1990. 17 años después, ha logrado materializar ese apotegma. ( cesarcamposlima@yahoo.com )
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