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Como era de esperarse la flamante presidenta de Argentina, Cristina Fernández, reaccionó con aspereza e indignación frente a lo señalado por el FBI en una corte federal de Miami, dando cuenta que los 800 mil dólares incautados a un empresario venezolano – cuando pretendía introducirlos sin declarar a través del Aeroparque de Buenos Aires, a principios del mes de agosto – iban a destinarse a la campaña electoral de la entonces primera dama.
La señora Fernández ha dicho que estas afirmaciones son un ejemplo de "la basura en la política internacional", dejando entrever que la imputación se habría gestado en las esferas gubernamentales de los Estados Unidos. Añadió que por su condición de mujer, algunos creerán equivocadamente que es influenciable. "Esta presidenta es mujer, pero no se va a dejar presionar", concluye.
Resulta cierto que el género femenino inspira mayor confianza de transparencia y honestidad que el de los varones, en cualquier parte del mundo. Y que su imagen de fragilidad ha devenido en un mito. Sin embargo, el caso argentino puede estar diseñando la excepción que confirma la regla.
Recordemos que el 5 de junio del presente año un grupo de empleados de limpieza halló una bolsa con el equivalente a 65 mil dólares en el baño particular de la ministra de Economía del gobierno de Néstor Kirchner, Felisa Miceli. Ésta sostuvo en un principio que el dinero era el préstamo de un familiar para la adquisición de un inmueble. Pese al escándalo, Kirchner la blindó mostrándose junta a su ministra en varios actos públicos.
Después de 45 días de conocido el hecho y luego que el fiscal decidiera citarla a declarar, Miceli y Kirchner se reunieron por hora y media en la Casa Rosada. Recién entonces se dio a conocer la renuncia de la ministra.
De manera que existe un hálito de corrupción que invade la atmósfera de la pareja Kirchner-Fernández imposible de no tomarlo en cuenta para entender sus rasgos versallescos. Peor todavía cuando lo expele el dinero de Hugo Chávez que ata muchos compromisos por descifrar.
Atentos a la señora Fernández, mandataria del país del Plata y de la plata chavista. ( cesarcamposlima@yahoo.com)
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