La Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) marcó ayer el hito más infeliz y grave de su historia – por boca de su director, Francisco Soberón – relativizando la vigencia del MRTA como grupo subversivo y proclamándolo "extinguido".Así quiso justificar el lobby que realizó ante el Parlamento Europeo para que este colegiado no incluya al MRTA en su catálogo de organizaciones terroristas a las cuales debe repudiarse.
Las consecuencias de este acto tan irresponsable como sospechoso son múltiples. Primero, abofetea sin piedad la memoria de las centenas de víctimas que cayeron por acción de dicha banda armada y bendice sus procedimientos criminales, extorsionadores y abusivos.
Segundo, coloca al Perú en un entredicho con la Unión Europea – uno de cuyos brazos es el Parlamento en cuestión – en vísperas de la V Cumbre de mandatarios y jefes de Estado de América Latina, el Caribe y el viejo continente de la cual somos país anfitrión. Entredicho que bien pudo evitarse (hay que reconocerlo) de haber mediado una eficaz acción diplomática contra los fines de Aprodeh.
Tercero, fija unilateralmente una especie de plazo de prescripción extintiva a los grupos terroristas, pues según Soberón ocho años resultan suficientes para cerciorarnos que el MRTA no da ya sus macabros aleteos. Peligroso argumento y débil en su esencia.
¿Acaso no lee Aprodeh la página web www.voz-rebelde.de, "órgano oficial" del MRTA, cuyo más reciente pronunciamiento data del año 2007 y en el cual rinden homenaje al Comando Edgar Sánchez, "una unidad de fuerzas especiales" que se enfrentó al ejército?
¿No recuerda Aprodeh al "tío Benigno", el ex guerrillero del MIR que 24 años después y en su ancianidad alquiló la casa de CantoGrande desde donde se cavó el túnel por donde fugaron los emerretistas el año 1990? ¿Ha olvidado el doctor Soberón que juntos escuchamos a Eduardo Fernández, ex candidato presidencial del COPEI de Venezuela (invitado a un seminario internacional organizado por el Foro Democrático en 1994) hablar de la "inextinguible cultura subversiva en América Latina" que siempre mantiene en vilo a nuestras democracias?
El MRTA no ha muerto. Pero la pretendida vocación humanista de Aprodeh sí ha sucumbido en el nicho de la torpeza y la irracionalidad. (cesarcamposlima@yahoo.com)
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