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¿Irán, la próxima parada?
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18 Febrero, 2007
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Los últimos movimientos del Presidente George W. Bush muestran un aumento de tensión con tintes prebélicos, que algunos ven, como gestos similares a los que antecedieron a la invasión en Irak.
Por esa razón, ciudadanos en general, muestran escepticismo frente a los insistentes argumentos de la Administración Estadounidense de endurecer su posición frente a Irán, “porque estarían proveyendo armas a los insurgentes en Irak”.
El Presidente Bush aseguró esta semana que no existe ninguna duda de que el Gobierno Iraní esta proporcionando armas capaces de perforar el blindaje para matar soldados estadounidenses, lo que contradijo la posición cautelosa del Presidente del Estado Mayor Conjunto, Peter Pace, quien había manifestado no estar listo para concluir que los principales lideres Iraníes son los que están detrás de los ataques.
Claramente, el mandatario Estadounidense, que puede ser acusado de todo, menos de no perseverar “en sus objetivos”, apunta nuevamente a proyectar la imagen del que vela por la seguridad de esta Nación y enfrenta “a los extremistas del Oriente próximo” por encima de cualquier presión política, partidaria, militar y periodística de su propio país.
Qué puede haber detrás “del intento de hoy” de saturar de información sobre los eventuales peligros que representa el régimen chiíta( Iraní) por su fundamentalismo religioso , por su programa nuclear y por el apoyo que estaría brindando a los rebeldes que odian a Estados Unidos? Toda esa postura Iraní no es nueva.
Lo que es relativamente nuevo, es que el Presidente Bush y otros miembros de la administración han mostrado más signos retóricos que dan la sensación de “estar calentando terreno”.
Para qué? quizá, para corroborar la incidencia de su propia provocación en la conducta de Mahmud Ahmadinejad(Presidente Iraní) y buscar mejores relaciones con sus aliados Europeos, deterioradas por el desastre ocurrido en Irak. Sin embargo, el peligro estaría en que se entusiasme y también se “le pase la mano” pretendiendo protagonizar otra “cowboyada”, al mejor estilo del oeste.
Bush necesita mejores razones para seguir vistiendo la camiseta del que lucha por expandir el concepto “Democracia” en el mundo y necesita desesperadamente una buena razón (no construida por los servicios de inteligencia) ante su propia gente, de que Irak no será mucho peor que Vietnam para los americanos.
En ese sentido, observadores y analistas políticos en Washington, no creen en la posibilidad de que un país atrapado y sin visos de solución, en una guerra en Irak, tenga la energía y los recursos para embarcarse en otra operación militar más ambiciosa e incierta como podría ser Irán.
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