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A raíz de setiembre del 2001 y el impacto del demencial ataque terrorista en la política norteamericana, el Presidente George W. Bush que estaba a punto de un gran entendimiento migratorio con México , borro de las prioridades de la agenda estadounidense a América Latina y solo se concentró en el Oriente próximo, con los resultados, que hasta ahora todos conocemos.
Algunos analistas creen que a consecuencia de “este olvido” y “esta postergación” el mal llamado “patio trasero de América” ha ido cobrando su propia vida con liderazgos “peligrosos” para Estados Unidos y cada vez menos “amigos”. Hoy, América del Sur vuelve a aparecer como un objetivo estratégico con el que el Gobierno del Norte pretende reconectarse de alguna manera. Más vale tarde que nunca, reza el dicho.
En menos de un mes en la agenda del Presidente Bush han estado varios mandatarios Latinoamericanos y en algunos casos hasta dos veces, como ocurrió con el Presidente de Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva este ultimo fin de semana. El mandatario Brasileño estuvo entre los “privilegiados” hospedado en Camp David, en el Estado de Maryland, la casa de verano de los Presidentes Estadounidenses, fundada por Franklin Delano Roosvelt. Únicamente dos Mandatarios de esta parte del mundo han sido recibidos en dicha casa: Carlos Salinas de Gortari de México y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil.
Que se traen entre manos ambos personajes ideológicamente antagónicos?
Lula, desde hace mucho, quiere la reducción de los subsidios que Estados Unidos da a sus productores de etanol que coloca al Gigante de América del Sur en competencia desigual con los productores del carburante en Brasil.Y Bush, desde hace poco ,se ha dado cuenta que necesita amigos y aliados, porque cada vez está más solo en la región. En otras palabras Mr. Bush está necesitando un buen interlocutor con los gobiernos de Izquierda que contrarreste la influencia de Hugo Chávez, el Presidente narcisista-Leninista (como lo ha bautizado Andrés Oppemheimer). Bush además pretende impulsar el tema de la producción de etanol para reducir la dependencia del petróleo con Venezuela.
El resultado de los coqueteos entre Bush y Lula en la casa veraniega no ha sido grande, pero, eso si, ahora andan un poquito más cerca en los intereses. Quizá Lula seguirá criticando en privado a Chávez, hoy con un poco más de convicción, y Bush seguirá buscando amigos en la región lo que es necesario “aprovechar” para lograr negociaciones más justas con el Gigante del Norte.
Es por esto que la próxima reunión del Presidente del Perú, Alan García en la Casa Blanca será importante en el plano de la negociaciones del Tratado de Libre Comercio pero además por lo que el mismo Presidente norteamericano ha dicho a través de su vocero sobre lo que espera en esta visita “ una oportunidad para reiterarle al Presidente Peruano su aprecio por el liderazgo positivo en el Perú y en la Región”.Bush sabe bien que García no es Toledo , sabe muy bien que García no es un incondicional, ni mucho menos. Esto, si sabe usarse en beneficio de nuestro país, será muy útil.
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