|
Tal y como previmos en el articulo anterior a consecuencia de la peor matanza estudiantil ocurrida en los Estados Unidos, se renovó el debate sobre el uso legal de armas de fuego en el territorio norteamericano, pero seguimos dudando que tendrá algún efecto en el cambio de leyes a favor de restricciones para portarlas.
Según estadísticas oficiales hay más de 45 millones de pistolas en manos privadas y más de 190 millones de armas de fuego en los Estados Unidos. Es decir, Uno de cada tres americanos tiene un arma en casa o porta una de ellas. En otras palabras, lo que existe es una cultura del “cowboyismo”.
El asesino de la Universidad Tecnológica de Virginia, Cho Seung-Hui (23) era uno de aquellos que pudo adquirir su pistola Glock 9 milímetros, hace seis semanas, mostrando su tarjeta de crédito y su documento de residencia. Pagó 571 dólares y salio de la armería sin control de ninguna naturaleza. Nadie sabe, si de no adquirir el arma con la que perpetró un baño de sangre no lo hubiera intentado de alguna otra forma, pero si podemos asegurar que le hubiera sido un poco más difícil.
Esta tragedia paralizó, hasta a los precandidatos a la presidencia es sus”afanes electorales” sin embargo bien podrían, colocar este tema seriamente en la discusión de cómo disminuir que las armas de fuego caigan en manos insanas, en suicidas, o en manos irresponsables que provoquen muertes accidentales. Pero, francamente, lo dudo mucho.
Lo Demócratas han ignorado este tema deliberadamente porque hay quienes consideran que les hizo perder “preciosos votos en las zonas rurales de Estados Unidos en las elecciones del 2000. El candidato de entonces Al Gore, quien cada vez me convence mas de que es un “visionario” sobre los verdaderos problemas del mundo, propuso que se registraran a todas las personas con armas en este país, lo que aparentemente provoco perdida de adhesiones electorales a favor del entonces vigoroso candidato Republicano, de Texas, George W. Bush.
Los Republicanos tradicionalmente han sido, son y seguirán siendo los más entusiastas defensores de la libertad de comprar, portar y usar armas en los Estados Unidos. Los Lobbys en el capitolio a favor de esa enorme industria de “todo lo que dispare plomo” son gigantescos, por lo que parecería imposible algún cambio en ese sentido.
En conclusión, todos lloramos una nueva tragedia, todos compadecemos y apoyamos a los familiares de las victimas, todos hablamos de que falló la seguridad, que falló la comunicación sobre las aparentes visibles perturbaciones del estudiante convertido en asesino, todos analizamos los detonadores, la soledad, la exclusión del individuo, el odio concentrado. Lo que es ciertamente para tener en cuenta, pero en realidad, pocos apuntamos “a que un dedo errático cualquiera en el gatillo, mata sin ninguna divagación”.
|