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Dios salve a la Reina y la Reina salve al plebeyo Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Este parece ser el clamor interno del mandatario estadounidense y sus aliados.
La soberana llegó a este país en medio de fanfarria de trompetas, una salva de 21 cañonazos, y como era de esperar, los medios de comunicación comenzaron el espectáculo noticioso por la visita real, descansando, por un momento, de los antipáticos resultados de las encuestas, que ponen al Presidente Bush en el punto mas bajo de su popularidad, y posponiendo, por unos días, el controvertido tema de la guerra en Irak y por cierto, la agudización de la división política.
En la ceremonia de bienvenida no faltaron los conocidos “lapsus del Presidente norteamericano, quien precisamente no es reconocido por su “brillantez”. Cuando entusiasmado recordaba la presencia de la Monarca a propósito del bicentenario de la independencia de los Estados Unidos, dio como fecha 1776, en vez de 1976, lo que evidentemente provoco risas del auditorio. El Presidente Texano no pudo evitar sonrojarse y decir que la Reina “lo había mirado como solo una madre podría mirar a su hijo”. No sabemos lo que la Reina pensó, pero sonrió
discretamente, como solo la realeza “comprensiva” puede hacerlo ante los errores del resto de los mortales.
Me hizo recordar la vergüenza nacional que provoco el ex Presidente Alejandro Toledo cuando exaltado frente a la presencia de la Reina Sofía de España le estampó un beso al mejor estilo “del cholo”, ante la mirada atónita de los asistentes.
El Presidente Bush ha calificado a la Reina Isabel II como “buena persona y mejor aliada” y en esta última frase parece estar la clave para esta administración. El Reino Unido es, ha sido y será, el mejor aliado de Bush en el asunto de Irak pese a que los mismos ingleses han criticado la permanente “sumisión” de Tony Blair en el enojoso tema de la guerra y del despliegue de soldados Británicos en el país árabe.
La octogenaria soberana, más diestra con las palabras y las intenciones políticas ha respondido, durante la cena de etiqueta máxima brindada por los esposos Bush (oportunidad en la que por primera vez el Presidente uso el frac como atuendo) que su “quinto viaje a los Estados Unidos representaba una ocasión para hacer de lado nuestras preocupaciones actuales.”
Más claro, ni el agua. En otras palabras, le dijo al Mandatario obsesionado por aprovechar cada instante para mostrarle al pueblo americano que tiene aliados y amigos en su decisión de continuar sin fecha de salida de Irak, tranquilo amigo, disfruta de la exquisita cena, de los maravillosos acordes del violín, y de las bondades de la realeza, que hacen olvidar por un momento, los obstáculos políticos y a los adversarios .Que viva la Reina!!!!
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