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Una investigación del reputado Centro Pew, cuya sede funciona en Washington acaba de revelar un resultado que es sobrecogedor. Uno de cada cuatro Musulmanes Americanos justificaría un ataque suicida con bombas en determinadas circunstancias. Evidentemente este sondeo no ha sido hecho en ningún país árabe, y mucho menos dentro de una organización terrorista como Al Qaeda.
En esta muestra compuesta por un universo de 1,050 ciudadanos americanos que profesan la religión de Mahoma, un 26 por ciento de jóvenes (menores de 30 anos) estarían de acuerdo con ataques suicidas en defensa del Islam. Que nos sugiere una afirmación de esa naturaleza, nos preguntamos?
En el mismo estudio se descubrió que el 28 por ciento de los entrevistados rechaza el hecho que los atentados del 11 de setiembre del 2001 hayan sido árabes sin embargo , para ser justos, también rechaza de manera aplastante las tácticas del extremismo islamista.
En los datos arriba expuestos, aunque en algunos casos parezcan contradictorios, se revela una definición de la vida y de la muerte completamente distinta a la que podemos tener quienes tenemos otras creencias religiosas o simplemente no profesamos ninguna Fe.
Es por ello que las autoridades políticas de los Estados Unidos andan tan enredadas en el tema de la guerra de Irak. Mas allá, de reservas petroleras, que según últimos descubrimientos, serian el doble de lo que inicialmente se había estimado, mas allá de la fuerza militar desplegada en el país árabe, mas allá de la decisión de esta administración de no doblegarse ante las presiones de su propio ciudadanos para cambiar de rumbo el curso de Irak, mas allá de todo esto, está un fundamentalismo religioso, que no tiene fronteras, que no tiene nacionalidades. Estas creencias están adheridas de tal manera que no es difícil justificar una inmolación en nombre de ellas.
Esta reflexión nos lleva a pensar que lo que ha provocado la decisión de Estados Unidos al embarcarse en esta guerra en Irak, es una profundización de la desconfianza entre el mundo musulmán y el mundo No musulmán como asegura en un informe condenatorio contra Estados Unidos, Amnistía Internacional.
Al final, en nombre de la lucha por la protección de los Estados Unidos, los pasos dados por la actual Administración, podrían llevar a esta Nación a una dirección exactamente contraria que amenazaría precisamente la seguridad de este país y del mundo entero. Estemos advertidos.
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