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En la semana más significativa para el pueblo Estadounidense, la del 4 de julio, el Presiente George W. Bush decidió conmutarle la pena efectiva de prisión a un personaje controvertido y muy cercano a las esferas mas cerradas del poder.
Se trata de Lewis “Scooter” Libby, ex jefe del gabinete del no menos poderoso Vicepresidente, Dick Cheney, quien había sido sentenciado a 30 meses de cárcel por habérsele encontrado culpable de los delitos de perjurio y obstrucción en las investigaciones sobre la filtración de la verdadera identidad de la agente de la CIA, Valerie Plane.
Esta guapa agente encubierta de la central de inteligencia esta casada con un diplomático, quien “tuvo la osadía” de criticar la decisión de invadir Irak en el 2003 y no solo eso, se atrevió a afirmar que no había razones para pensar en la existencia de armas de destrucción masiva. Algo que, aunque la verdad haya salido a la luz, para “los arquitectos de la guerra” parece ser absolutamente inaceptable.
La pregunta que nos hacemos es: En un momento en que políticamente el Presidente Bush ha perdido batallas cruciales, una de ellas de orden domestico, como el Proyecto de Reforma de inmigración, en una coyuntura en que las encuestas lo colocan prácticamente en los niveles de aprobación que tuvo Richard Nixon durante el escándalo Watergate, pierde la oportunidad de ‘ no cortarle las alas a la respetada justicia de los Estados Unidos” y decide evitar la cárcel para un mal funcionario que cometió crímenes punibles?
Imaginamos que las razones del Mandatario para ir de una manera tan agresiva en contra de la opinión publica, desafiando incluso decisiones judiciales, tiene “razones de fondo” que van mas allá del entendimiento popular, o se trata de que esta rodeado, en su círculo mas intimo, de una especie de “castillo de naipes” en el que si cae una carta, pueden caer muchas mas.
Lo tangible es que la administración Bush y el propio Congreso están en una situación sumamente delicada frente a la opinión de los ciudadanos de este país y también es verdad que se ven muy “pocos fuegos artificiales “que iluminen el cielo “del poder” este 4 de Julio en el que se cumple 231 años de independencia de esta gran Nación.
Quizá, hoy más que nunca, es bueno recordar lo que sostiene la Declaración de los Estados Unidos.
“Todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables: que entre otros, están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”
‘Que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo Gobierno que se funda en dichos principios” (Thomas Jefferson).
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