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Y el pueblo habló. Tras nueve años de sucesivas victorias electorales, el Presidente Hugo Chávez, recibió su primer NO. El teniente coronel de 53 años, no tuvo más remedio que aceptar, “por ahora”, como él mismo dijo, el rechazo del proyecto de modificación de la constitución de 1999 que intentaba imponer un modelo económico socialista que le seguía los pasos al régimen Cubano.
Pese a que se trató de un ajustado resultado electoral podría convertirse en el comienzo del fin de las intenciones autocráticas de Hugo Chávez, quien, como negarlo, fue construyendo con habilidad un poder “casi omnímodo” utilizando los instrumentos de la democracia Venezolana.
Dos factores contribuyeron a la actual posición del líder venezolano. El primero que no obedece a una estrategia personal sino al comportamiento internacional del precio del petróleo y que hasta podría ser llamado factor suerte. Cuando Chávez llego al poder, el precio internacional del barril estaba en 8 dólares hoy esta prácticamente en 100.
Un segundo factor fue que Chávez enarboló la bandera de la pobreza en un país harto de tantos gobiernos corruptos, que no fueron concientes de lo que se estaba gestando en los niveles de menores ingresos económicos. Además creó una vasta red de programas asistenciales, que en las urnas, se convirtieron en una red de clientelismo político.
El error de Chávez, como ocurre con los que pretenden concentrar todo el poder y para siempre, es que no contó con la posibilidad de un NO que le recordara que es un simple mortal y que algún día tendrá que partir. Aunque ese día no ha llegado aún, el aviso ha sido contundente y el campanazo le ha retumbado en los oídos.
Hace pocos días, un eufórico Chávez, en una de sus tantas e interminables alocuciones, dijo que gobernaría hasta el 2050 “hasta que el cuerpo le aguante”, sin embargo, ayer, tras los resultados del referéndum, parece que el pueblo le demostró que está dispuesto a aguantar mucho menos.
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