Hay varias lecciones aprendidas en lo que va de las elecciones primarias tanto entre los Demócratas como entre los Republicanos. La primera de ellas es que no hay adversarios, ni estados, pequeños. La otra es, que no importa demasiado como comiences en las encuestas, sino y sobre todo, como terminas dentro del ánimo de los eventuales votantes y en las urnas. El fracaso del ex alcalde de NY Rudy Giuliani es el más claro ejemplo de esto último.
Los favoritos del partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama que juntos se convertirían en un ‘dream team” para muchos votantes, andan midiendo fuerzas al milímetro. La ex primera dama, muestra en todo momento manejo y aplomo.Apuesta a su experiencia para tomar acciones “desde el día uno”. Barack Obama quién definitivamente le ha puesto un tono fresco y pasión a la contienda, logra conectarse con los “indiferentes y descreídos” de la política norteamericana: Los más jóvenes. El senador afro americano le ha dado a la palabra “cambio”mucha fuerza y un sentido especial dentro del debate nacional.
Ambos candidatos llegan al “supermartes” casi empatados, enfrentados y muy agotados. Sin embargo, en el último debate televisado (one on one) parecieron advertir la clarinada. Si bien mostraron firmeza en sus diferencias, también desplegaron mucha cordialidad, dando la sensación de que tienen un fin superior al personal: El partido al que representan.
Lo relevante de esta nueva postura es que no descartaron acompañar “al otro” en una eventual plancha presidencial .Ellos saben que en la contienda del 5 de febrero ponen en juego la elección de más de la mitad de delegados para la convención de agosto donde se elegirá al candidato oficial, pero, entienden muy bien, que lo más importante es que no lleguen al final de las primarias, fracturados, peleados y divididos, con heridas que no puedan sanar. Si así fuera, pondrían en peligro la posibilidad real de que el partido Demócrata gane las elecciones presidenciales de noviembre.
En el lado Republicano, la última victoria del veterano senador John Mc Cain en la Florida lo consolida como el candidato de mejores posibilidades para ser nominado. Le sigue en expectativa, con una multimillonaria campaña mediática, Mitt Romney.
Lo cierto es que van quedando menos en ambas tiendas pero la batallas por lograr cada voto se van haciendo mas difíciles y el “vale todo” comienza a visualizarse. Quiénes se fueron y ¿por qué? Lo más trascendente, fue el paso al costado dado por John Edwards (D) anunciado esta semana y por Rudy Giuliani (R), quien ofreció su respaldo a McCain.
Lo que podemos asegurar es que fueron dos maneras muy diferentes y opuestas de terminar sus respectivas campañas. Edwards, se fue por la puerta grande y la cabeza en alto tras pelar duro y parejo contra Clinton y Obama pese a contar con mucho menos recursos económicos y maquinaria que sus adversarios; mientras que el ex alcalde de Nueva York quién comenzó esta carrera con todos los auspicios se fue por la puerta de atrás, habiendo malgastado su capital político. Tanto el “Times” como el “Post” calificaron a Giuliani como ‘quien vivió una ilusión” y que se trató de un “candidato irrelevante”. Nosotros decimos que puso todos los huevos en una sola canasta (la de la Florida) y se les rompieron, quedándose al final “sin la soga y la cabra”.
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