No tan rápido. Aunque a decir verdad, para los miembros de la cúpula del partido Demócrata la campaña electoral primaria está haciéndose demasiado larga y porque no decirlo, muy, pero muy, pesada. Si es prácticamente imposible que Hillary Clinton alcance a Barack Obama en delegados y voto popular, si es impensable que los Superdelegados se enfrenten a la avalancha del voto afroamericano a favor del senador por Illinois, a que está jugando la “impenetrable” senadora por Nueva York?
Ensayemos alguna respuesta. Ella sabe que tiene el voto blanco de la clase trabajadora de los Estados Unidos y también el leal voto de las mujeres adultas. Esas son sus armas, no necesariamente le alcanza para ser nominada, pero si, para negociar cuotas de poder sobre la candidatura del joven y carismático Barack Obama, a quien “se le viene lo bueno “cuando enfrente a John McCain y a toda la maquinaria Republicana.
Se vuelve hablar del “dream ticket” Obama-Clinton, existe alguna posibilidad que Hillary acepte ir para la vicepresidencia? Tendríamos que estar en la cabeza de la ex primera dama, quien se ha preparado durante toda su vida para ser la número uno, no la número dos, para tener una respuesta satisfactoria. Lo que la experiencia nos indica es que, todo es posible en el terreno político y Hillary Rodham Clinton, es política antes que todo lo demás.
Lo que quizá está en juego para el partido Demócrata, va mucho mas allá de la nominación. Aunque mucha gente afirme en las encuestas, porque es políticamente correcto, que su voto no se regirá por el color de la piel o porque hay un pasado musulmán en el senador por Illinois, no necesariamente será así Eso lo saben bien los Clinton’s y también “los que mandan dentro del partido” salvo, que la idiosincrasia en Estados Unidos haya cambiando sustancialmente. Difícil de creer no? El tema racial y la discriminación de las minorías la viven, diariamente, miles de hispanos, aunque algunos medios y autoridades afirmen que es, solo, un asunto de “hacer cumplir la ley” cuando de indocumentados se trata.
Faltan seis contiendas más. Hillary tratará de ganar las que pueda, aunque sepa que no alcanzará al escurridizo precandidato afroamericano. Querrá aparecer como “gata” que tiene siete vidas para reforzar su perfil de que “ella no se rinde y llega hasta el final”. Pero además quiere seguir reforzando su capacidad de negociación con su propio partido. Por eso podríamos concluir que “aun falta pan que rebanar” y Dona Hillary es un hueso muy duro de roer” sino que lo diga Bill
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