|
Las metas que originalmente inspiraron al entonces desconocido e idealista candidato Barack Obama a buscar la Presidencia de los Estados Unidos fueron: Poner fin a la guerra en Irak, hacer realidad un seguro universal de salud pública, fortalecer a la clase media estadounidense y reconstruir su liderazgo ante el mundo, debilitado considerablemente, por la testarudez e ineficiencia de la administración Bush.
Mientras todo esto era explicado por Obama en una larga campaña presidencial, millones de hombres y mujeres de este país perdieron sus casas por la crisis hipotecaria, los bancos se quedaron sin liquidez, el desempleo siguió aumentando, llegando hoy, a 7,2%, la peor cifra de la historia desde 1945, además de un déficit que se prevé para el 2009 puede alcanzar el trillón de dólares. Sugiero no perder el tiempo contando los ceros porque son números que ni siquiera llegamos a comprender. Sólo como ejemplo diremos que en el mes de diciembre del 2008, más de medio millones de personas se quedaron “en la calle” sumándose a los más de dos millones que fueron despedidos, producto de la crisis, el año pasado.
En relación al mundo la cosa no está menos complicada. Con el desvío de la atención a Irak, Al kaeda, el grupo terrorista que atacó a los Estados Unidos el 11 de setiembre del 2001, se ha reagrupado en Afganistán y su frontera con Pakistán, donde el nuevo mandatario deberá apuntar sus armas y más dinero. A esto hay que agregarle el ataque desproporcionado de Israel (aliado natural de los Estados Unidos) contra Hamas en la franja de Gaza, lo que aleja mucho más las posibilidades de un acuerdo de paz entre palestinos e Israelíes. Por si fuera poco, la Rusia de Putin y Medvedev, ha” mostrado los dientes” en más de una oportunidad a Estados Unidos por los planes de instalación de un sistema antimisiles en Europa que prevenga un supuesto ataque de Irán. Rusia ha amenazado con otro sistema de misiles en sus fronteras occidentales que “apuntaría” a los aliados de Washington. Se calcula que Rusia tiene el mayor arsenal nuclear del mundo. Como diría mi abuelita, toda una “perita en dulce” para el Presidente numero 44 de los Estados Unidos que está a punto de “hacer historia”. Por supuesto dejamos a Hugo Chávez dentro del contexto Latinoamericano en su relación de “tirapiedras” contra Washington como la ‘cereza de la torta” para el Presidente Obama, lo que dentro del paisaje en su conjunto, será una especie de, ‘pichanguita” a jugar, dentro de su política exterior.
Barack Obama ha decidido seguir la ruta de uno de los próceres nacionales más respetados, Abraham Lincoln (libertador de los esclavos), por lo menos, el día de su asunción al mando, el próximo 20 de enero. Como lo hizo Lincoln, tomará el tren desde Filadelfia, pasará por Delaware (El primer estado que fundaron los padres de esta nación) donde subirá su Vicepresidente Joe Biden y ambos llegarán a Washington DC ante una multitud nunca antes calculada para tomar juramento en las escalinatas del imponente edificio del Capitolio.
Nadie objetará que se trata de un hecho histórico el que un afroamericano se convierta en el Comandante en Jefe de los Estados Unidos donde hasta hace poco más de sesenta años, los negros eran sentados en la parte de atrás de los buses, producto de la segregación racial. Pero nadie negará tampoco, que los desafíos del joven e inteligente Barack Obama, hijo de un Keniano y una Americana de Kansas, no son nada envidiables. “God Bless America” y al mundo también.
|