| JAY REISE, El compositor de “Rasputin” |
09 enero, 2009
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Jay Reise es un reconocido compositor americano y profesor en la Universidad de Pennsylvania. Casado con la artista peruana Cecilia Paredes, pasa sus vacaciones en Perú poniéndose en contacto con la influencia de sonidos nacionales que puedan influir en su música. Entre muchas obras, compuso el libreto y música de la ópera “Rasputin” basada en el famoso monje Ruso para la New York City Opera (NYCO) en 1988, y recientemente su obra fue producida en Moscú por la Compañía Helikon Opera, con gran éxito.
Como llego la oportunidad de componer “Rasputin” para NYCO?
Conocí a Christopher Keene, director de la Sinfónica de Syracuse, mientras yo enseñaba en Hamilton College. El me encargó escribir mi segunda sinfonía, y la estrenó con esta orquesta. Él luego se convirtió en el director artístico de NYCO, siendo Beverly Sills la directora general. Es así como llegó la comisión para escribir esta ópera.
¿Por qué esta historia? ¿Tenía preferencia por lo ruso?
Rasputin tiene mucho de intriga y misterio. La corte, el grupo acomodado, los problemas políticos, la revolución rusa que esta aconteciendo, y este monje misterioso con trajes pesados, ayudan a crear la historia. Aparte de esto, soy amante de la historia, literatura y música rusa.
¿Que escuchamos en la música de “Rasputin”, que influencias musicales tiene?
Esta influenciada por la música atonal, pues creo que es capaz de transmitir tremenda ansiedad, miedo, y neurosis. Mientras que la música tonal, que es la tradicional, es efectiva transmitiendo alegría, amor y nobleza. Mi estilo es una combinación de ambos. La tonal para los Romanov, para representar estabilidad, y mantenidos en la misma nota para mostrar el esplendor que traen desde el siglo diecinueve, que en el veinte se destruye en un cataclismo, que fue la revolución. Esta es música atonal, así como la del mismo Rasputin.
La ópera se estrenó en 1988, en momentos en que la URSS colapsaba. ¿Tuvo que ver el tema con el proceso político?
Eran momentos agitados, pero fue pura coincidencia.
¿Como así llegó la obra a Moscú?
Fui a Moscú varios años después, en 1994. Hice contactos y un programa con el Conservatorio de Moscú para un intercambio cultural con la Universidad de Pennsylvania. Pude ver el trabajo de compañías de ópera, donde conocí a Dmitry Bertman, quien tenía una nueva compañía. Le di la partitura de “Rasputin” y el estaba emocionado por hacerla, además porque hasta ese momento solo podía hacerse propaganda positiva, y no hablar de temas controversiales. El año pasado me escribió, y me contó que “Rasputin” iba a ser puesta el siguiente año. Hizo una increíble producción, y quedé muy contento con el resultado.
¿Le gusta la producción rusa?
Me encanta. Utilizan huevos de Fabergé gigantes en escena que funcionan muy bien porque no dejan que los Romanov se desplacen y tengan que treparlos. Los muestra con mucha riqueza, pero tan materialistas que es difícil conectarse entre ellos. También hay símbolos entre la riqueza y la pobreza. Es una gran visión y soy afortunado por eso.
¿Cual fue la recepción en Rusia? ¿Fue tan controversial la obra hoy como lo hubiera sido en 1994?
Actualmente se quiere rehabilitar a los Zares y a la familia Real, diciendo que fueron asesinados ilegalmente por los Bolcheviques. Luego de la caída del imperio en los noventa, la familia fue hecha santa por la iglesia ortodoxa, así que es un tema de toda actualidad. Los rusos toman la ópera, la política y la historia de una forma muy seria.
¿Se siente conectado con otros compositores contemporáneos, como Philip Glass o John Adams? Existe una escuela americana?
No se si hay una escuela, es difícil de decir. Hay coincidencias en nuestra música, y lo común seria el uso de música tonal y atonal en diferentes formas.
¿Ha tenido contacto o relación con la música latinoamericana?
He coleccionado mucha música peruana en mi cabeza, y ahora estoy estudiando sonidos de la selva en una melodía monofónica que me parece muy fresca e interesante. He escuchado música de Garrido Lecca y cuando estoy en Lima solo escucho Radio Filarmonía, que me parece una estación fantástica, como no tenemos en Philadelphia.
¿Proximos proyectos?
Un cuarteto de cuerdas, y una nueva opera, basada en “The Ghost Sonata” de August Strindberg.
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