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             Columnistas
Perú: sede de una cumbre sin show29 mayo, 2008
Lima, PERU.- Cuando todo hacía presagiar que los temas de fondo de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), realizada en esta capital, entre el 13 y 17 de mayo, serían opacados por el protagonismo o enfrentamiento de ciertos dignatarios, se rompió la cadena. Y a diferencia de otros encuentros aquí no hubo un "cállate”, un "huele a azufre" u otros espectáculos que trascendieron en el pasado. La ALC-UE, que contó con representantes de 60 países, se desarrolló en orden.

Y es que el formato de la cumbre presidencial así lo permitió. Los dignatarios estaban "juntos pero no revueltos". Diferente a otras reuniones de altos jefes, aquí los presidentes tuvieron muy poca oportunidad de estar juntos y tocar los temas centrales en un solo salón de discusión. Por el contrario, en el mismo edificio del Museo Nacional, sede de la cumbre, se separaron en ocho mesas de trabajo. Cada una concentrada en puntos específicos que trataron los temas de la pobreza y el calentamiento global. Trabajaron a puerta cerrada sin acceso a la prensa.

En son de broma, algunos de los 1.500 periodistas acreditados, comentaban en los pasillos. “Esta vez no hubo show". Y es que la expectativa giraba alrededor del siempre expresivo presidente venezolano, Hugo Chávez, quien días antes había tildado a la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, de ser "nazi". Además, su actitud de no asegurar su participación en cumbre hasta última hora daba sospecha de una confrontación con el gobierno español, cuyo rey le gritó que se calle en la XVII Cumbre Iberoamericana el pasado noviembre. Si no de un lado, por otro se esperaba un cruce de palabras con el presidente de Colombia por el tema del narcotráfico. Pero, para sorpresa de altos mandatarios y periodistas, nada de ello sucedió. Por el contrario el presidente venezolano se disculpó con la canciller Merkel y hasta le extendió la mano y selló su acción con un beso. Con otro que hizo las pases fue con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien extendió un "cordial" saludo. Aunque con el presidente de Colombia, la crisis continuaba, Chávez desvió el tema del narcotráfico. No le convenía. En esos días la Interpol publicó un informe que relacionaba al gobierno venezolano y ecuatoriano con las FARC de Colombia.
Al ser interrogado sobre el tema, Chávez esquivaba las preguntas al festejar las bondades del país anfitrión y hasta hacer comentarios de sus amoríos con una joven limeña en el pasado.

Para saltar a otro punto, sin lugar a duda en esta cumbre toda una nación estuvo atenta. El gobierno peruano se pulió en dar recibimiento a las delegaciones participantes. Se concentró en guardar una imagen de prosperidad y seguridad. Hizo negociaciones con grupos sociales que amenazaban protestas y decretó dos días feriados para evitar los congestionamientos vehiculares.

Más de 95 mil miembros de la fuerza de seguridad del estado peruano fueron movilizados, según el Ministro del Interior, Luis Alva Castro. En Lima unos 15 mil policías resguardaron la reunión y hasta 48 francotiradores estuvieron alertas.

Paralelo a la cumbre se desarrolló la anti cumbre: Cumbre de los Pueblos, liderada por representantes izquierdistas. Los periodistas expectadores de ambos encuentros palparon el contraste de la realidad socio económica peruana. Cuarenta minutos de distancia entre el selecto distrito de San Borja (cumbre) , y el distrito del Rimac (cumbre de los pueblos) dejo ver la carencia de un país, que a pesar de celebrar el haber bajado su índice de pobreza en 2,7 puntos en 2007, aún 44,5 de sus habitantes viven en esa condición y 16,1 sobreviven a una extrema pobreza.

El trato a los periodistas fue de un extremo a otro. Mientras que en el Museo Nacional, en San Borja, eran tratados con esmero y gozaban de privilegios en un moderno centro de comunicaciones con computadoras a disposición, pantallas de televisión, líneas telefónicas y hasta sets de grabación, en la Universidad Nacional de Ingeniera (UNI), en el Rimac, fueron hasta insultados por los espectadores e ignorados por los organizadores que no daban ninguna información concreta sobre los eventos de la Cumbre del Pueblo. Las medidas de seguridad extremas en la Cumbre se desvanecieron en la anticumbre y el presidente boliviano, Evo Morales, quien ni bien pisó tierra peruana el 15 de mayo se dirigió a la UNI para jugar un partido de fútbol, se confundía entre la multitud. El día central de la cumbre, el 16 de mayo, concluyó con el pedido del presidente anfitrión, Alan García Pérez hacia sus 60 homólogos participantes para que adopten "decisiones concretas". Los instó a trazarse la meta de comprometerse a acrecentar en 2 por ciento la producción de alimentos, a fin de evitar una escasez de alimentos futura.
En cuanto al tema de protección ambiental, García recalcó su propuesta para crear un fondo para reforestar la Amazonía. Esta incluye un impuesto al gas natural y al petróleo, el cual generaría $20 mil millones anuales para reforestar 10 millones de hectáreas al año.

Entre algunos acuerdos concretos, los gobiernos se comprometieron al establecimiento del programa Euroclima para hacer frente al problema del calentamiento global. Europa aportará inicialmente 5 millones de euros para su implementación.

El 17, el cierre de la cumbre tuvo un toque de fiesta. Los presidentes de Perú, Alan García y de Brasil, Luiz Inacio da Silva, sellaron sus lazos de amistad y no resistieron las ganas de tocar el cajón peruano a ritmo de samba. El gobierno peruano donó mil de estos instrumentos a las academias de música de Brasil con el fin de transmitir el legado
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